Deficit de Atencion

De Brechas

Trastorno por déficit de atención/hiperactividad.

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Qué es un trastorno por déficit de atención/hiperactividad?

Estar inquieto, sin sosiego, distraido o no poder concentrarse, es algo que nos pasa a todos: a niños y a adultos. Conductas normales, que ciertamente en los niños, son características de ciertas edades y etapas del desarrollo; para los niños pequeños, sobre todo, es normal no poder estarse mucho tiempo quietos, esperar o permanecer largo rato en una cosa.

Para poder hablar de un déficit de atención, por lo tanto, es decisivo lo siguiente: la frecuencia y la intensidad de la conducta. No es fácil de determinar cuándo la conducta ha sobrepasado el límite normal de frecuencia e intensidad, para convertirse en un síntoma. Lo que para la familia es un niño "inquieto", para la escuela puede ser un niño "demasiado inquieto".

Todo depende mucho de nuestras costumbres, la manera como juzgamos, percibimos y sentimos. Sin embargo, si la conducta del niño, en su frecuencia e intensidad, afecta significativamente sus relaciones y actividades, existe un problema. Y con frecuencia, tanto el niño como su familia se encuentran bajo presión.

La palabra trastorno puede llegar en primer lugar a nuestros oídos algo severa, y es a primera vista inquietante. Pero aquí se trata simplemente de los términos que son usados entre profesionales para entenderse: "trastorno" nos dice que no se trata de una enfermedad, sino de hay una diferencia con lo normalmente esperado (déficit significa en este caso simplemente carencia o falta).

Existen varios nombres para este tipo de trastorno: la abreviatura en inglés es ADHD (Attention Deficit Hyperactivity Disorder), que traducido al español es: Trastorno por déficit de atención/hiperactividad, TDAH. También puede ser llamado trastorno de la actividad y la atención, o simplemente síndrome hipercinético. El más usado en la literatura, sin embargo, es la abreviatura en inglés ADD.

Básicamente hay dos formas del trastorno:

Trastorno por Déficit de Atención sin Hiperactividad/impulsividad (TDA-H).

A estos ninyos les cuesta un buen esfuerzo permanecer más de un corto tiempo ocupados y concentrados (atención sostenida) en una sola cosa: ya sea en actividades en la escuela o en la casa, las tareas o un juego. En principio todo lo que pasa a su alrededor los distrae, pues tienen dificultades en concentrar la atención de una manera selectiva. Es decir, encuentran muy difícil mirar a la pizarra sin olvidar al companyero de delante o al ruido de la calle. En la escuela, sobre todo, llaman la atención por su falta de organización: trabajan despacio y sin orden, especialmente en las tareas de escritura no avanzan de la primera palabra; les cuesta un gran esfuerzo empezar algo, y con frecuencia no terminan lo que empiezan. Tanto en los trabajos en la escuela como en las tareas, cometen muchos pequenyos errores: "por descuido". En el aula, y también en la casa, les cuesta escuchar (poner atención cuando se les habla), son olvidadizos y con frecuencia pierden cosas.

Se les llama con frecuencia "soñadores", "justitos o cortitos" (España), "distraídos" (México). Se puede decir que con bastante frecuencia el problema pasa desapercibido en la escuela, y de hecho en los primeros niveles no es muy importante: la atención sostenida y la atención selectiva, al igual que cierto grado de organización, son capacidades que se entrenan y se desarrollan naturalmente en los dos primeros anyos escolares. Algunos niños más rápido, otros más lento, según su personalidad y ritmo particular. Sin embargo, en algún momento, generalmente al empezar el tercer grado, si no han logrado adquirir estás capacidades, el aprendizaje se ve afectado: el material empieza a requerir mayor concentración para comprenderlo y asimilarlo, y por lo general estos ninyos empiezan a rechazar el resolver tareas o actividades que pasan de un nivel minímo de esfuerzo. Por otra parte, son niños que en las actividades creativas se benefician, si se quiere, de sus características: el ver más detalles y posibilidades favorece ciertamente el proceso creativo.


Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad/impulsividad (TDAH).

Los niños hiperactivos llaman mucho más la atención y tienen ciertamente mucho más dificultades que los que solo tienen déficit de atención. Estos se convierten, casí sin excepción, en un problema y un reto para los que están a su alrededor.

Estos niños parecen poseer fuentes de energía inagotables; no importa donde se encuentren, no se pueden quedar quietos, mucho menos sentados. Todo el tiempo brincan, saltan, corren, agarran, sueltan - y con frecuencia, exactamente por lo incontrolado de su actividad, se exponen a situaciones peligrosas; por ejemplo, no se fijan antes de cruzar una calle. Solo con dificultad, en las situaciones en que es imperativamante necesario, pueden ser pacientes y esperar. Si tienen que permanecer sentados, se los puede entonces observar moviendo las piernas, balanceandose en la silla, golpeteándo con los dedos alguna cosa, pues no pueden lograr con éxito detener la actividad. También verbalmente son por lo general una fuente sin fin, y no esperan a terminar de escuchar. En el aula con frecuencia interrumpen antes de que la maestra u otro ninyo termine de hablar para decir lo que piensan. Cuando tienen una nueva idea, la quieren realizar de inmediato.

Uno de los aspectos más importantes, sin embargo, es la consecuencia de ser ninyos solitarios, pues su falta de constancia les dificulta también el contacto con otros niños: nunca termina un juego, no se atiene a las reglas, no espera su turno. En general es un ninyo que molesta e interrumpe constantemente a otros niños: se mete en las pláticas y juegos de otros sin previo aviso y de manera brusca. El trastorno no solo afecta al niño, sino a todos los que lo rodean. A los padres les cuesta a menudo apreciar los aspectos positivos del niño.

Cuál es el origen, o la causa, del trastorno?

Los primeros intentos de explicación partían de un problema esencialmente pedagógico o de educación. Hoy en día, sin embargo, la investigación indica que en muchos casos el origen es una disposición genética o bien una disfunción neurológica; por ejemplo, por falta de oxígeno durante el nacimiento. Estos factores tienen como consecuencia una menor función de las áreas del cerebro que se ocupan de la atención, del control motor y de la inhibición de conducta. El medio en que el niño crece, no obstante, sigue siendo de mucha importancia. Padres rígidos y controladores, el sistema escolar equivocado, por ejemplo, pueden influenciar decididamente el desarrollo y el grado.

La frecuencia con que el trastorno se dá (registra) ha aumentado con los años. Lo cual es un dato que tiene que considerarse con la debida reserva. Puede ser simplemente que los métodos de diagnóstico son mejores y se usan con mas frecuencia; antes muchos de estos niños no eran diagnosticados ni tratados. La otra explicación a considerar, es la que dice que las condiciones sociales y tecnológicas favorecen el desarrollo de la disposición: un niño de hoy tiene que procesar muchos estímulos visuales y de otros tipos, y las estructuras sociales son menos claras y comprensibles. En todo caso, se estima que por lo menos un niño con el trastorno se encuentra en cada clase.

En cuanto a la diferencia entre niños y niñas, se puede decir de manera general que se presenta con mayor frecuencia en los varones. La diferencia con los años se ha reducido, sin dejar de ser los varones la mayoría. Las niñas se encuentran predominantemente en la variante sin hiperactividad, lo que hace que sean menos percibidas, pues por razones culturales muchas veces no se considera un problema el que su rendimiento escolar no sea bueno.

Manifestaciones

Por muchos años se sostuvo la opinión de que el trastorno se presentaba de manera generalizada en todos las áreas y actividades del niño. Desde el año 1990, sin embargo, la investigación más detallada del trastorno ha llegado a la conclusión de que no es necesariamente así: existen situaciones o actividades concretas, que requieren habilidades y condiciones específicas, en las cuales el trastorno disminuye la eficiencia del niño para realizarlas. Los problemas se presentan con mayor claridad en situaciones que requieren cierto grado de constancia de parte del niño: en la escuela durante los trabajos individuales, en las tareas o durante las comidas. Con frecuencia, sin embargo, se da que estos niños tienen más dificultades para concentrarse si se pide de ellos que se organicen solos. Se sienta por el contrario alguien con ellos, por ejemplo la madre, ha hacer las tareas con ellos, en la mayoría de los casos logran bastante bien permanecer en la tarea. La regla básica es: entre más autonomía se pide del niño, más dificultades tiene para concentrarse. En los juegos de computadora, por ejemplo, dado que esta transmite una respuesta inmediata, y por lo tanto se puede decir que la computadora "asume" el control, logran también bastante bien permanecer concentrados, siempre por supuesto dentro de sus límites. La capacidad de motivarse ellos mismos falta, sobre todo cuando la actividad requiere un tiempo largo de concentración.

El grado en que se manifiesta el trastorno puede variar bastante, lo que explica el por qué algunos niños ya tienen problemas desde el kindergarten, pero otros por primera vez en la escuela, cuando se requiere de ellos mayor concentración y constancia. Hasta hace unos anyos se mantenía también la opinión de que el trastorno no continuaba en la vida adulta; sin embargo, desde 2005 se acepta lo contrario: el trastorno por lo general permanece, aunque su manifiestación cambia a "una constante intranquilidad interna".

Muy importante en el caso del déficit de atención con hiperactividad, es el hecho de que muchas veces genera como consecuencia conducta agresiva y/o rebelde de parte del niño. En la escuela además se suma el factor de que tienen un bajo rendimiento escolar. Malas notas y el rechazo al que por lo general están expuestos debido a su conducta, los hacen perder fácilmente la confianza en sí mismos. La mayoría reacciona con agresión y oposisionismo al rechazo y a la frustración, pero hay también los que se retraen en sí mismos.

Para efectos de mayor comprensión, y sobre todo para poder determinar un tratamiento, los grados del trastorno se dividen en tres:

  1. leve. El niño posee la disposición, pero dado el medio adecuado los síntomas no tienen que ser tratados. Es una personalidad creativa, más impulsiva y menos conforme a lo que se espera, se puede concentrar peor que otros, pero no tiene problemas sociales o mayores dificultades escolares más allá de no obtener buenas notas.
  2. intermedio. Estos niños por lo general necesitan ayuda, para impedir bajo rendimiento escolar y problemas en sus relaciones sociales. El riesgo de fracaso escolar y de ser rechazados es alto. Por lo general, sin ayuda, se ven obligados a escoger un trabajo en la vida adulta que se encuentra debajo de sus capacidades.
  3. severo. Estos niños necesitan ser tratados y requieren de una buena cantidad de ayuda. Sus problemas en el trato y entendimiento social son graves. Aquí no es tan importante el aspecto de rendimiento escolar, sino la integración del niño en un sistema social. Sin tratamiento, adicción y conducta criminal en la adolescencia representan un riesgo alto. Ser siempre rechazado y el sentirse sin valor personal, no es la base adecuada para empezar una vida adulta.

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Referencias




TRATAMIENTOS

Los psicoterapeutas recomiendan que el niño con Deficit de Atenciòn Dispersa, consuma Omega-3. Aceite que se encuentra en la semilla de chia, producto conocido que es la fuente de mayor concentraciòn de Omega-3.

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